26 de mayo de 2011

¡Upa!


Si quiere dejar de ser "Ricardito", debería impedir que lo hicieran upa. Alguien podría explicarle que lo de los bebés en campaña era al revés.

17 de diciembre de 2010

6 de diciembre de 2010

Hola


El lector de la versión argentina de ¡Hola! cree que en el país existe algo así como una realeza. Que lo virtuoso de la economía nacional se debe al "viento de cola", mientras que su prosperidad personal es consecuencia de su capacidad y esfuerzo. Aunque quince años atrás compraba Caras, hoy le parece grasa. En 2007 volvió a Miami -y desde entonces vuela hacia alli cada seis meses- pero "sólo para hacer compras". Es socio del Club de lectores de La Nación. Tiene al menos una prenda marca Cardon y, si es de los más jóvenes, al menos dos pares de zapatillas Gola. Usa facebook, no asi twitter. Paga con regularidad, pero amargamente, lo menos posible en impuestos. Sale a correr o a caminar, según le dé el cuero. Fue a ver a McCartney, adelante, a Tom Jones y nunca falta cuando viene algún coro de gospel. A veces, siente nostalgia por las autopistas vacías de otros años. Prefiere votar, en este orden: López Murphy, Macri, Carrió, Solanas. En los '90: De la Rúa, Cavallo, Fernández Meijide. Sigue el criterio del voto útil, pero en las encuestas contesta "ninguno" y está convencido de que el más grande de los males argentinos es su "clase política". La receta de su día de furia paradigmático incluye piquetes, oficinas públicas, limpiavidrios, tanques, lanzallamas, consoladores desproporcionados y su auto, siempre. Le parecía piola la publicidad aquella de plazos fijos que decía "no hacés nada y después tenés más plata", pero la suya la puso en un fideicomiso del que, si no se va todo a la mierda, sacará dos monoambientes. Otra parte la tiene en Uruguay. Si es hombre, su única remera de cuello redondo tiene un bolsillo a la altura del pectoral izquierdo y una estampa de estética náutica. Su interés en una película se incrementa a la par de lo exótico de su país de origen. Cuando hace un asado, fantasea durante la conversación sobre cómo saldría redactada en las Charlas de quincho de Ámbito; mientras se afeita imagina su retrato hecho por el dibujante de Ámbito.
Por todo esto, leer la Pronto hoy es un asunto de militancia.

5 de noviembre de 2010

Trucos ecográficos

Este afiche, que quizás muchos hayan visto, decora la luneta de las unidades de la línea 2.


En principio, correr a una persona que está pensando en abortar con la consigna culposa de "echale un vistazo a lo hermoso de la vida que vas a destruir" no parece muy justo. Pero ponele que dejamos la manipulación psicológica de lado. Bien.
Ahora, usar una imagen supuestamente intrauterina de un bebé hermoso que, en realidad, ya tiene unos 4-5 meses de edad, sentado en pose de El pensador mientras parece decidir si se anota en medicina o para contador, con todos sus rasgos perfectamente delineados, su nariz respingada, ¡cómodamente! ubicado en una especie de alegoría de la caverna de la alegoría de Platón, además de no aportar demasiado al debate, es igual a mentir.
Esta gente, que no se sabe quién financia aunque podríamos imaginarlo, tiene también algunas respuestas graciosas a los argumentos a favor del aborto legal, de entre las que seleccionamos para deleite del lector:

"Argumento 5: "Las mujeres pobres necesitan fondos públicos (el dinero de tus impuestos) para pagar abortos, para que no sean discriminadas".
Respuesta: Los ricos pueden fácilmente costearse cocaína y prostitutas. ¿Deben los contribuyentes ser obligados a pagar por éstos para los pobres?"

Cerramos acá.

2 de noviembre de 2010

31 de octubre de 2010

El rey del rock and roll


Fue el regreso a la modernidad. En el principio, el "setentismo" rescatado en el verbo de quien devino poder al calor del menemismo. La paradoja funcionaba y aquellos primeros años disfrutó de algo que sus últimos críticos, convenientemente, decidieron olvidar: el con-sen-so. Todos kirchneristas.
En cada uno de sus pasos, la negación de la otra dirección posible era la señal más expresiva. El "traje a rayas para los evasores" anunciaba que la política fiscal sería una herramienta de cambio. Su renuncia anticipada a gerenciar el país en nombre de un puñado de empresarios presagió el ingreso del Estado en la economía.
Moderno, decíamos, él mismo era un rico hombre de negocios y varias fortunas se multiplicaron durante su gobierno. ¿Le bastó la defensa agresiva de los derechos de los trabajadores para negar/superar, en su legado, su propia condición de millonario? Las imágenes de su funeral parecen decir que sí.
Fue cotidianamente interpelado por la protesta callejera, que el dogma económico prohijó mientras excluía y excluía con pasión religiosa. Una, mil veces, no reprimir, no matar.
Hasta los críticos que dibujaron los límites del kirchnerismo con mejor arte habían ganado su lugar apadrinados por él. Sindicatos, movimientos sociales, transversales, muchos aceptaron su caricia y después, cuando el favor mediático lo abandonó, se denunciaron víctimas virginales de abuso ideológico. Eso sí, sin renunciar ni a media banca.
Sus motes de crispado, pendenciero, creemos, se deben a la novedad de ser un reformista profundo. No fue, en términos de Berman, un modernista marginal, un revolucionario o un posmoderno, sino que abrazó las ambigüedades y contradicciones de la vida moderna, con conciencia de su totalidad inevitable.
Descuidó las formas, buceó en las raíces históricas de los conflictos presentes y significó su acción en derrocar una tesis -los noventa- de la que extrajo la herramienta -el superávit fiscal- que le garantizó independencia como ninguna otra.
Desgarbado pero no hippie, como un cantante que logra que hagamos nuestras sus canciones mientras él cobra las regalías, como corresponde (?). El rey del rock and roll ha terminado su acto. Ya se lo extraña.